María José Cabra hace parte de la primera cohorte de Active Citizens - Manos a la Paz. Gracias a su aprendizaje en nuestro programa, obtuvo nuevas herramientas para desarrollar un proyecto de acción social sobre Reconciliación y Memoria Histórica en el municipio de Silvia (Cauca). Así describe María José su paso por Active Citizens.

¿Por qué querías convertirte en Active Citizen?  ¿Cómo te involucraste en el programa?

Un día recibí un correo de la universidad en el que promocionaban la práctica académica con Manos a la Paz. Recuerdo que una de las condiciones para aplicar era estar dispuesto a irse a vivir 4 meses a cualquier municipio de Colombia: para mí esta no fue una condición sino la razón más fuerte para querer hacer parte del programa. Después del plebiscito sobre los Acuerdos de Paz de La Habana, el poder trbajar con las comunidades afectadas por el conflicto se había convertido en una obsesión, y esta era la oportunidad perfecta para lograrlo. Hice todo el proceso de selección y pasé los filtros, sin imaginar que más allá de ser parte de Manos a la Paz esta experiencia me llevaría a convertirme en Active Citizen. Después de ser aceptada al programa recibí un correo en el que me decían que había sido seleccionada para hacer parte de un grupo que recibiría un entrenamiento adicional con el British Council. Así, tuve el provilegio de ser parte del grupo de 21 jóvenes que conformaron la primera cohorte de Active Citizens Colombia, y hoy en día puedo afirmar que el haber sido un conejillo de indias de este programa es de las mejores cosas que me han pasado.  

Describe tu experiencia como participante del entrenamiento Active Citizens.

Debo aceptar que al principio no tenía muy claro qué iba a pasar en el entrenamiento, pero desde el primer instante en que empezó supe que no iba a ser un taller o unas capacitaciones laborales comunes y corrientes. Desde hace varios años he tenido la oportunidad de trabajar con educación experiencial, y puedo decir que los entrenamientos de Active Citizens, tanto en Bogotá como en Londres, han sido de las experiencias de educación experiencial más poderosas que he vivido. Fueron espacios de autoreflexión en los que pude pensarme como mujer, como joven, como colombiana, y como constructora de paz; y todo esto junto un grupo de personas muy especiales. Sin duda, el hecho de que fuéramos un grupo con diferentes profesiones y regiones, unidos por el deseo de construir un mejor país, fue fundamental para comprender lo que para mí es uno de los pilares fundamentales de Active Citizens: la potencialidad de la diversidad entorno a un propósito común. Nunca antes había tenido un espacio de encuentro interegional con otros jóvenes en el cual pensarme a mí misma, a mi país y sus culturas, más allá de las teorías.  

¿Qué habilidades te dio el programa Active Citizens?

Realmente son muchas las habilidades que me dio el programa, pero podría resaltar dos. Primero, creo que me llené del deseo por dialogar, y a la vez adquirí herramientas para lograrlo. Con esto quiero decir que ya no solo considero importante el diálogo, sino que quiero buscarlo y propiciarlo, desde los entornos más cercanos a mi vida cotidiano, como en espacios más amplios. Recuerdo un taller al que asistí en Popayán, con mujeres de todo el departamento, y discutimos qué creíamos que era fundamental para lograr la paz en Colombia, y la conclusión a la que llegamos, es que lo que más hace falta y a la vez lo que más necesitamos, son espacios para dialogar, para encontrarnos con el otro, escucharlo y expresarnos; pues en la medida que seamos capaces de reconocer y valorar al otro, en medio de la diversidad étnica, de género, cultural de edades, ideologías y demás, podremos empezar a construir en comunidad. Y segundo, Active Citizens me permitió fortalecer las habilidades del liderazgo positivo, aquel que busca convertir en líderes a otros. 

¿Cuál fue el cambio más importante que notaste en ti al pasar por el programa?

Probablemente, el adquirir una consciencia tanto local como global. Antes pensaba en cómo conectarme con las personas más cercanas a mí entorno, ahora busco la forma de estar en contacto con jóvenes de otras regiones en Colombia, principalmente con los otros Active Citizens. Y también se alimentó un deseo por mantener los lazos con los jóvenes, organizaciones, y comunidades alrededor del mundo que trabajan para generar cambios sociales, pues gracias al entrenamiento en Londres y a One Young World pude conocer a personas que están generando cambios increíbles en sus comunidades, y sus ideas pueden ser traídas y adapatados a Colombia. 

¿Qué has logrado desde que participaste en el programa?

Por un lado, creo que todos los Active Citizens hemos sido una inspiración para otros jóvenes que sueñan con construir un mejor país. También logramos llevar esperanza a regiones que se sienten olvidadas por la Colombia del centro. Y, a nivel personal, logré reafirmar que quiero poner mi preparación académica, mis habilidades personales y, sobretodo, mis pasiones, al servicio de mi país, apuntándole a reducir las brechas en el acceso a oportunidades por medio del empoderamiento de los jóvenes.

¿Cómo crees que Active Citizens beneficia a la comunidad local?

Quisiera empezar con una anécdota. La primera semana que llegué Silvia, Cauca, asistí a unos talleres de empoderamiento de la mujer, y me encontré con una metodología absolutamente descontextualizada y aburrida. Era un grupo de aproximadamente 50 mujeres, de diferentes pueblos indígenas, campesinas y del casco urbano, de las cuales, asumo, la mayoría no habían tenido la oportunidad de terminar el colegio, o escasamente habían finalizado bachillerato. Y estaban sentadas mirando un tablero y escuchando a una señora hablar 3 horas seguidas. Con 20 de estas mujeres realicé el entrenamiento de Active Citizens, y sin duda puedo decir que eran mujeres completamente distintas a las que había visto. Estaban llenas de ideas, propuestas, opiniones, se mostraron como un equipo, y lo mejor, es que después de esto, ellas mismas se encargaron de organizar el Consejo Municipal de Política Social. En este realizaron actividades con el Alcalde, los secretarios y representantes de diferentes entidaades e instituciones, relfexionando entorno a la violencia contra la mujer. Por medio de juegos de roles, rompecabezas y debates guiados (basadas en las actividades del Tookit), lograron manifestarse como mujeres silvianas. Con todo esto quiero decir que Active Citizens beneficia la comunidad local al mostrarle que hay herramientas de educación diferentes y poderosas a las que han vivido, las cuales les permiten consolidarse en comunidad y generan líneas de acción en equipo. 

¿Qué consejo le darías a cualquiera que esté considerando convertirse en un Active Citizen?

Le diría que lo más importante es tener ganas de aprender y abrir la mente, pues del resto se encarga la metodología misma y la dinámica del grupo.

¿Qué sigue? ¿Cuáles son sus planes para el futuro?

Es una pregunta muy difícil, pues Active Citizens me llevó a preguntarme cómo lograr los cambios que quiero para mi país. No dudo ni por un segundo que quiero darlo todo de mí para que Colombia sea un país en paz, con una mejor educación y con mayor igualdad en el acceso a oportunidades, pero sé que son muchas las formas en que esto se puede logar.

Hace unos días pude apoyar el entrenamiento de los 281 Active Citizens de la segunda cohorte y al finalizar tuve la certeza de que, en el futuro cercano, quiero seguir trabajando con el British Council para continuar llevando Active Citizens a los rincones escondidos de Colombia, por medio de los jóvenes. Y debo aceptar que siento un llamado a participar en la política en un futuro más lejano, pues no dejo de pensar que hay una gran necesidad de que se renueven las ideas y energías que se encargan de los cambios estructurales del país. Pero por ahora la certeza más grande que tengo a futuro es seguir promoviendo espacios de diálogo y liderazgo positivo.