20 de octubre de 2018
Por María José Cabra

Sin duda, ser  Active Citizen ha cambiado mi vida. Me postulé al programa Manos a la Paz porque era la forma perfecta de cumplir con la práctica de grado y a la vez hacer lo que me apasiona. Desde el plebiscito una idea se había sembrado en mi cabeza y no se iba a ir hasta hacerse realidad: poder contribuir en la construcción de paz desde un territorio afectado por el conflicto, no solo desde Bogotá, con palabras o hechos simbólicos, sino hombro a hombro con quienes lo han sufrido.

Cuando supe que había sido elegida para pertenecer a un grupo de 21 personas que serían parte del programa Active Citizens, en el marco de la alianza con la iniciativa Manos a la paz, no sabía muy bien qué esperar. Me emocionaba la oportunidad pero había varias incertidumbres sobre qué era eso de Active Citizens. 

Llegue el 27 de agosto al primer día de las capacitaciones, y desde el primer momento Active Citizens superó mis expectativas. Me permitió adquirir habilidades en generación de confianza con comunidades, y sobretodo me mostró la importancia del diálogo intercultural y de la creación de redes a nivel local, pues las otras 20 personas del grupo venían de diferentes regiones de Colombia y eran seres humanos excepcionales, llenos de capacidades, y con cosas por enseñar cada día. 

Más adelante, el British Council me ofreció la increíble oportunidad de asistir al taller de Active Citizens en Londres, y comprendí la importancia y el valor de las redes a nivel internacional. El ver que en cada rincón del mundo hay personas esforzándose por construir un mundo mejor también muestra la necesidad de apoyarse entre unos y otros, compartiendo ideas y dándose apoyo constantemente, pues no es una tarea fácil.

Todas estas capacitaciones me dieron habilidades para crear, planear y desarrollar el proyecto “Tejiendo memorias” en el municipio de Silvia, Cauca. Ha sido un reto enorme poder lograr esto, pues es una comunidad que no conocía, con dinámicas y características distintas a las que yo he experimentado como ciudadana de Bogotá. El contraste entre la realidad de la capital del país con la de un municipio que ha sido constantemente azotado por la violencia, me ha enseñado que es necesario construir país desde las regiones y no desde un centro, y para eso es necesario dejar de opinar y criticar desde un celular o computador en la zona de confort.

Actualmente, mis esfuerzos están concentrados en empoderar un equipo de 13 personas, las cuales seleccioné para desarrollar acciones de memoria y reconciliación en Silvia, Cauca. Mi lema ha sido: 

“Darlo todo para que nada dependa de mí” 

Ya que creo que estas personas tienen todas las capacidades y la pasión para lograr este proyecto por sí mismos y de esto depende la sostenibilidad del proyecto. Yo no estoy ahí para “ayudarlos” o “cambiar” su comunidad, soy tan solo una facilitadora de un proceso, soy una más de este equipo.

Unos días después de dictar el taller de Active Citizens en Silvia, recibí la noticia de que había sido seleccionada, por el British Council, para asistir a One Young World 2017. No sabía mucho de este evento, pero tenía la certeza de que iba a ser una gran oportunidad para inspirarme de otros que tenían más experiencia en el desarrollo de proyectos de acción social. 

Una vez más, la realidad superó las expectativas. Primero tuve la oportunidad de compartir con Peter y Conor, dos personas de Irlanda del Norte que están comprometidas con la creación de proyectos sociales y de emprendimiento para el mantenimiento de la paz. Son un gran ejemplo de vida, y el hecho de ver que están construyendo paz 20 años después de haber firmado el acuerdo de paz en Irlanda, me llena de esperanza y me hace sentir que Colombia no está sola en este proceso. 

Justo después de este encuentro empezó OYW y durante 4 días conferencistas de todo el mundo como Kofi Annan, Tawakkul Karman, Juan Manuel Santos, Professor Yunnus, entre muchos otros, inspiraron a 1300 jóvenes líderes de 194 países. Lo más valioso, desde mi perspectiva, fue la posibilidad de escuchar a otros delegados: personas que se habían enfrentado al desplazamiento forzado, al genocidio de sus pueblos, a la crudeza de la guerra, y a la imposibilidad de estudiar, pero sobretodo, personas resilientes que a pesar de las dificultades habían desarrollado proyectos que habían transformado la vida de miles de personas. 

Esta experiencia, me permitió reafirmar la importancia del diálogo intercultural y de la creación de redes locales, regionales e internacionales. Pues si bien las características y contextos de cada conflicto y reto en una comunidad son distintas a las de otros lugares, el hecho de apoyarse unos a otros, en sus experiencias, y en sus metodologías contribuye a que aquellos que queremos transformar el mundo podamos ser más fuertes.

En síntesis, esta práctica, más allá de representar la opción de grado, se ha convertido en una experiencia de vida que me ha permitido crecer en lo personal, académico y profesional. Lo más importante, sin duda, ha sido el hecho de poder vivir en un municipio en el que las cifras y causas de la guerra, los problemas en torno a la tierra, la exclusión política, la resistencia indígena y la debilidad estatal, están reflejadas en seres humanos, víctimas, e historias de vida. 

Ser Active Citizen me permite y permitirá seguir comprometida con la construcción de paz de mi país y espero que esta experiencia en Silvia sea tan solo la primera.