31 de octubre de 2018
Por Danny Alejandro Parrado

Soy Alejandro Parrado, pasante del programa de British Council Active Citizens - Manos a la Paz y he trabajado los últimos dos meses construyendo paz en Policarpa (Nariño), un lugar que nunca en la vida pensé conocer. A principios de octubre, British Council en Colombia me dio la oportunidad de conocer 196 soluciones a problemáticas globales en la cumbre de jóvenes líderes más importante del mundo: One Young World. Esta es mi historia sobre esta experiencia que me ha hecho pensar sobre los problemas que existen en mi comunidad. 

Día 0: Volar con “la aerolínea de la paz”

Viajar de Policarpa a Bogotá por tierra toma unas 18 horas (si todo sale bien), solo me separan 800 km de mi casa y un viaje que, en otros países se podrían hacer en pocas horas, aquí toma casi dos días. Hay que atravesar el macizo colombiano y la cordillera central, un recorrido por una serie de imponentes cadenas montañosas donde la carretera recorre los departamentos de Nariño, Cauca, Valle, Quindío, Tolima y Cundinamarca hasta llegar a mi destino: la ciudad capital de Colombia, Bogotá.

Hoy cuento con la suerte de viajar en avión y el mismo viaje solo tardará 1 hora y 20 minutos con la “aerolínea de la paz”, la única que cuenta con rutas a ciudades donde otras aerolíneas no van. Viajar a lugares apartados del campo colombiano en menos de dos horas por avión, cuando por tierra el mismo trayecto tomaría más de 22 horas es, lo que consideran, su aporte a la construcción de paz. 

Durante el vuelo veo por la ventanilla lo verde del paisaje y pienso en la cantidad de municipios que, como Policarpa, deben estar allí entre esas montañas. Pequeñas comunidades rurales, olvidadas por las largas distancias que las separan de las ciudades capitales que ofrecen oportunidades de desarrollo y reconciliación únicas gracias al acuerdo de paz que debemos empezar a construir entre todos. 

La realidad es que el conflicto nos ha vuelto apáticos, la guerra ha roto el tejido social y ha destruido comunidades, nos hemos vuelto indiferentes, temerosos de trabajar con el vecino, de trabajar en equipo y hoy la historia nos ofrece una oportunidad única de hacer la diferencia.

Este no es un viaje normal, en mis planes estaba continuar mi trabajo en Policarpa hasta el 1 de diciembre en el desarrollo de mi Proyecto de Acción Social: Radio de Paz. Sin embargo, gracias al proceso que he desarrollado en mi comunidad, en alianza con el programa Active Citizens – British Council, viajo a la conferencia One Young World en Bogotá para encontrarme con jóvenes que, como yo, trabajan por el desarrollo de 196 países. 

Sin duda esta es una ocasión especial en mi vida para inspirarme con la experiencia de líderes en otras partes del mundo y replicar este conocimiento en mi comunidad. Aún cuando no ha iniciado la cumbre, en mi primer día de viaje una aerolínea colombiana me ha inspirado: su labor de conectar el campo y la ciudad, rompiendo esas barreras geográficas que nos separan, no es muy diferente del trabajo que estoy desarrollando con Active Citizens para disminuir la distancia entre comunidades locales y globales. 

Día 1: Taller Connected Citizens Workshop

Participar en un taller es siempre una oportunidad de hacer nuevos amigos y aprender algo nuevo, esto es algo que he aprendido durante mi experiencia como facilitador de talleres en el desarrollo de mi proyecto Radio de Paz. Y en mi primer día tuve la oportunidad de aprender algo nuevo sobre la reconciliación e innovación en Irlanda del Norte, una región que vivió en guerra durante 30 años y que precisamente en 2018 cumple 20 años de firmar un exitoso proceso de paz, de la mano mis nuevos amigos, Peter Edgar y Conor Houston, en el desarrollo de su taller “Connected Citizens”. 

Peter es Jefe de Crecimiento en Dawnson Andrews de día y Emprendedor Social de noche y Conor solía ser un abogado, pero ahora es Consultor para el Centre for Democracy and Peace Building. Ambos trabajan desde el 2014 en una problemática que afecta a su país: el alto desempleo que ha conducido a la migración de jóvenes de Irlanda del Norte a otros países para conseguir mejores oportunidades laborales.

Escucharlos hablar con tanta pasión sobre el trabajo continuo que están adelantando en su comunidad para que Belfast se convierta en el 2030 en uno de los mejores lugares para crear, trabajar, visitar y vivir, me inspira no solo como un ejemplo de reconciliación y postconflicto sino que me da esperanzas para trabajar y creer que Colombia no está lejos de un futuro similar. Un futuro en el que la guerra no tenga protagonismo, sino que estemos trabajando juntos para solucionar nuestros problemas comunes y convertirnos en un referente mundial en aquellas cosas que nos enorgullecen como nuestra diversidad geográfica y biológica, nuestros productos agrícolas o las soluciones a problemas globales como el cambio climático que surjan del conocimiento de nuestras diversas comunidades nativas y afros. Al escucharlos hablar no podía dejar de pensar en como, si ellos en el Reino Unido pudieron pasar de la guerra a la paz, en Colombia vamos a poder hacer lo mismo. 

Su aporte a la construcción de paz a nivel mundial es Connected Citizens, un espacio web que, como Actice Citizens, busca ser una red global en la que se conecten ciudadanos organizados que generan cambios en su comunidad para compartir historias, experiencias y apoyarse en el conocimiento colectivo a nivel local y global. Encontrar y compartir una historia inspiradora o conseguir un potencial socio, amigo o vecino para trabajar en la solución de un problema que afecte a su comunidad es un aporte significativo en la construcción de paz. 

“Uno de los desafíos de ser un agente de cambio, de apasionarse por tratar de impulsar el cambio en la comunidad es que a veces puedes estar muy solo” 

Esta frase de Conor Houston me hace pensar en todos aquellos líderes y ciudadanos que están trabajando o desearían trabajar por el desarrollo de su comunidad, pero no cuentan con ese posible socio para trabajar juntos. Uno de los grandes retos es vencer la soledad. 

#TeamColombia 

Prestar la casa para que jóvenes de 196 países se reúnan, compartan y se rían durante cuatro días no es nada fácil, los millennials sabemos aburrirnos fácilmente y si hay algo que nos divierte es, sin duda, la fiesta. Por eso, la histórica Plaza de Bolívar en el centro de la ciudad fue el escenario perfecto para la inauguración de la cumbre con el pie derecho. 

Esta fue una noche increíble para nosotros, donde nos emocionaba preguntarle a nuestro vecino de silla de donde era, para dejarnos sorprender por respuestas como Uganda, Paraguay o algún otro país del cual solo habíamos oído hablar en una clase de geografía, pero nunca habíamos conversado con alguien de estos lugares. Más increíble aún saber que todos a nuestro alrededor trabajaban para generar un cambio en sus comunidades y tenían unas ganas increíbles de bailar. 

Ante este diverso público, Colombia y el mundo nos ofrecieron su mejor repertorio: presentaciones culturales y discursos de grandes líderes mundiales como el del Professor Muhammad Yunus, con su deseo de alcanzar a nivel mundial los tres ceros, cero pobreza, cero desempleo y cero emisiones de carbonono; Kofi Annan, con el gran reto que nos daba a todos los delegados de contar con nosotros para construir un mundo mejor y más pacífico para la humanidad, y Juan Manuel Santos, que aseguró en la ceremonia de inauguración que “hacer paz es quitarse la venda del odio de los ojos que no nos deja ver a otros con amor”. 

Para Majo y para mí, era también el espacio para sentir que nuestro trabajo vale la pena, donde todas las dificultades que se nos han presentado en nuestros proyectos las hemos asumido para generar cambios positivos. Hoy estamos en esta plaza gracias a la oportunidad que el British Council nos ofreció como muestra de nuestros avances en Silvia y Policarpa para compartir la experiencia de nuestros 21 compañeros que, como nosotros, están trabajando en el desarrollo de Proyectos de Acción Social sobre Reconciliación y Memoria Histórica en Chocó, Nariño, Cauca y Meta. Esta noche los representábamos a todos ellos, y los aplausos de toda una plaza para felicitarnos por haber llegado a esta cumbre fueron la recompensa a toda esa construcción de paz que hemos hecho en nuestras comunidades. 

Día 2: Cuando se te cumple el sueño de conocer a tu ídolo 

Para muchos, su sueño es llegar a conocer a una estrella famosa, algún deportista, cantante o celebridad. Para mí en este primer día del OYW y en mi segundo día en Bogotá uno de mis sueños en mi vida se cumplió, y fue escuchar hablar al Premio Nobel de paz, el Professor Muhammad Yunus. 

Cuando llegué a Policarpa para desarrollar mi Proyecto de Acción Social mi primera hipótesis a la solución de los problemas locales fue crear un emprendimiento social con excombatientes en la zona veredad de La Paloma. Sin embargo, al trabajar junto a mi comunidad desarrollando el taller de Active Citizens, logré darme cuenta de que las necesidades de mi comunidad se diferenciaban de lo que tenía en mente, dando como resultado otro proyecto, una radio de paz. A pesar de esto, veo en el emprendimiento social una gran estrategia para solucionar problemas en las comunidades. Los negocios sociales, a diferencia de los negocios tradicionales no piensan en generar ganancias, sino en generar ganancias y a su vez valor social. 

“Vivimos en un tiempo de crisis globales, pero un tiempo de crisis nos da una oportunidad sin precedente para hacer un cambio” 

Para Muhammad Yunus, los emprendimientos son iniciativas sin precedentes para solucionar problemas sociales, es una inspiración escuchar como gracias a su trabajo en el Yunus Center en el último año 20.000 familias de Bangladesh superaron su condición pobreza mediante microcréditos, donde construyeron sus propios proyectos productivos, volvieron a sus pueblos y crearon empleos no solo para ellos, sino para sus comunidades. 

Al escuchar esto, pienso en mi comunidad, sus problemáticas, que son el resultado de los cultivos de coca, y su discurso me inspira a trabajar, a pensar cómo los emprendimientos sociales podrían darle una transición de la coca a otras fuentes productivas a los campesinos, disminuyendo una de las principales fuentes del conflicto. 

Si en algo noté la pasión del Nobel de Paz, fue en estas dos cosas que nos expresaba en su discurso a los jóvenes en el auditorio:

  1. “El cambio no solo es posible, sino que se puede conseguir en el transcurso de nuestra vida y con los recursos que tenemos en este momento”
  2. “¿Por qué buscar un trabajo? Olvídense de los trabajos, esto debió acabar en el siglo pasado. Lo que deberían repetirse una y otra vez es no buscar trabajo… sino volverse un creador de trabajos” 

Día 3: Las multinacionales no solo destruyen el medio ambiente… también pueden hacer cosas buenas 

En el segundo día del OYW aprendí tal vez uno de mis conocimientos más valiosos y es cómo en las grandes compañías multinacionales y el mundo de los negocios también se pueden generar cambios en pro de un mundo mejor. A su vez, la educación debe servir para el futuro y estas son algunas ideas de la plenaria de educación que quiero compartir con ustedes: 

  • "Los analfabetos del siglo 21 no serán los que no saben leer ni escribir, sino los que no pueden aprender a desaprender y volver a aprender"
  • "Ser innovador significa tener la voluntad de no ser entendido durante mucho tiempo".
  • "Hay oportunidades de trabajo y campos que ni siquiera conoces hasta después de salir del colegio".
  • "Emprendimiento: sigue la historia del niño que vendía dulces en la escuela y luego la pequeña empresa se hace grande. Tenemos que comenzar a enseñar a las personas a pensar como emprendedores y no como trabajadores".
  • "La tecnología es la solución a la movilidad social".

Una de las conferencias más inspiradoras para construir paz la escuché del Director Ejecutivo de Telefónica Colombia, Alfonso Gómez, quien aseguró que en Colombia existe un 8% de analfabetismo a nivel nacional pero si se compara este resultado enfocado únicamente en áreas rurales, el analfabetismo alcanza un 23%, a lo que se suma que en Colombia las mujeres representan tan solo el 30% de la fuerza laboral en el campo de la tecnología. La pregunta que surge frente a estas cifras no puede ser otra: ¿por qué la sociedad debe invertir tiempo y dinero en la educación?. 

Para él, la respuesta más sencilla es que esto mejora la calidad de vida en general, pero para Telefónica como compañía, su propuesta de valor es ofrecer la educación en alianza con la tecnología e innovación. “La tecnología pueda cambiar nuestra realidad” y así, la conectividad digital puede ayudar a cumplir la meta de un 0% de personas analfabetas, con una educación enfocada en desarrollar habilidades y capacidades digitales. Para Alfonso Gómez, “si la educación y la tecnología se unen, ofrecen un mundo de oportunidades para el desarrollo de una sociedad más innovadora e igualitaria” 

Día 4: Día de la Paz

Si había un día que esperáramos, ese era el último día de la cumbre, donde toda las plenarias estaban pensadas en mostrar los mejores ejemplos de paz y reconciliación. Hoy no solo era el día para hablar de nuestro proceso de paz de Colombia, sino de dejarnos inspirar por historias de países que como nosotros han estado en guerra pero ahora viven como sociedades en paz.

Uno de los discurso que más me dio ánimo para generar el cambio dentro de mi comunidad durante la sesión plenaria de Paz y Reconciliación fue el discurso de apertura del Séptimo Secretario de Naciones Unidas Kofi Annan, donde dio sus tres consejos para construir paz:

  • “La confianza es un elemento esencial para ir más allá del conflicto, esta debe construirse paso a paso” 
  • “Para que un proceso de paz sea exitoso, este debe ser incluyente” 
  • Y para mí, el más importante, ya que es lo que mi proyecto Radio de Paz busca hacer con las víctimas: “Todas las voces de las víctimas deben ser escuchadas y escuchadas claramente” 

Para el caso colombiano, su consejo fue:

“La paz es un proceso complejo. Una paz duradera requiere de la reconciliación, y la reconciliación es un proceso, no un único evento. Requiere paciencia, entendimiento y vínculos entre las personas y los grupos” 

Todo esto me hace pensar en cómo la firma de nuestro acuerdo de paz es tan solo un primer paso pero hace falta del trabajo de todos para su éxito, de una sociedad unida que escucha a las víctimas y victimarios donde dejamos de temerle al otro para trabajar juntos en pro de reconstruir todos los vínculos y oportunidades rotas por la guerra.