Sara Lee
Music in Prisons

Música en las Prisiones parte del principio de que la música puede contribuir fundamentalmente en procesos de resocialización y reintegración de personas que están o han estado en las cárceles. En este sentido, aprovecha las dimensiones colaborativas y creativas de la música para generar un poderoso impacto en la vida de las personas, al darles seguridad y nuevas destrezas sociales que incrementan sus aspiraciones futuras. Fundada en 1995 por el presidente de la Corte Suprema, Lord Peter Taylor, la Fundación Irene Taylor ofrece proyectos musicales creativos intensivos y de alta calidad que contribuyen al proceso de rehabilitación social, educación y formación de habilidades para la vida de prisioneros, ex-prisioneros y jóvenes que han tenido circunstancias difíciles que están en, o cerca de, el Sistema de Justicia Penal en el Reino Unido. 

Actualmente trabajan en las cárceles nacionales y en los institutos para menores infractores otorgándoles la oportunidad de formar una banda y generar su propia música. Igualmente, les permiten grabar profesionalmente y trabajar en proyectos intensivos con músicos residentes que desarrollan un trabajo comunitario en Londres. Mediante el programa de capacitación Sounding Out para ex-prisioneros, los participantes realizan proyectos creativos y presentaciones para adquirir experiencia práctica laboral como músicos de apoyo en diferentes agrupaciones. Igualmente, desarrollan Making Tracks (Creando Música), un programa musical creativo compuesto de sesiones semanales de seguimiento intensivo y apoyo individualizado dirigido a los jóvenes entre 16 y 25 años de edad que habitan en Lambeth y en Tower Hamlets. Estos programas ayudan a los jóvenes a avanzar hacia la obtención de un empleo, ofrecen posibilidades de educación capacitación o la consecución de un voluntariado.

En 2013, la gestión de Music in Prisions fue reconocida por la Real Sociedad para la Salud Pública con un galardón especial de las Artes y la Salud. Lord Woolf, ex-presidente del Tribunal Supremo, destacó la manera como esta iniciativa “contribuye a romper el círculo vicioso de la transgresión, el encarcelamiento, la liberación y la reincidencia”, en definitiva, por su contribución en procesos de resocialización y reintegración social de los reclusos atendidos.