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British Council

Stuart Bailie

En el marco del Bogotá Music Market hablamos con el periodista,gestor cultural y uno de los co-fundadores de Oh Yeah Center. Un centro especializado de música ubicado en Belfast, Inglaterra que se construyó en 2007 con la creencia que la música es un agente valioso en Irlanda del Norte, un catalizador para una vida mejor.  Bailie ha escrito para NME, Q Magazine, The Times, The Irish Times, Uncut, Classic Rock y Hot Press. Trabajó como jefe de prensa para Warner Music Records y fue un cazador de talentos para Sony Records, ha sido presentador de un programa de radio desde 1999 y desde 2007 escribe un blog para la BBC, y esto fué lo que nos contó en exclusiva.

¿Cuál es la diferencia más grande entre el periodismo hablado y el escrito? ¿Es acaso más fácil hablar de música en radio, ya que tienes la posibilidad de audio y, por ende, de la música misma? ¿O prefieres la comodidad de la palabra escrita y poder borrar y escribir cuantas veces sea necesario para que el texto quede bien?

Yo tengo experiencia como periodista musical y amo la palabra escrita. Es una sensación increíble el poder articular algo que uno siente tan profundamente. Escribir para una revista te puede dar la oportunidad de contemplación de una historia o un perfil. La radio suele ser más inmediata y es muy emocionante cuando hay noticias en desarrollo o una conversación en vivo. Y claro, puedes poner música en la radio y articularla con lo que se dice. Creo que la radio se ajusta más a la gente extrovertida. Yo soy un poco más tímido, así que prefiero escribir.

El periodismo musical no se trata de solo ir a conciertos. ¿Puedes hablarnos un poco de tu experiencia con la música?

Un periodista musical versátil debe poder hacer reseñas de conciertos y álbumes, o entregar un artículo noticioso rápidamente. Se debe tener la habilidad de hablar con un artista y salir de ahí con una entrevista fresca e ingeniosa. Todo eso podría depender de la investigación previa, de mucho conocimiento musical acumulado y de poder ajustar todo a un contexto. Los artículos más largos requieren de mucha resistencia mental. También es necesario que el trabajo que se haga concuerde en tono con el sitio para el cual se escriba, así que a veces hay que cambiar de estilos para adaptarse a los trabajos.

Las redes sociales han cambiado la forma en la que la música se comercializa, se distribuye e incluso se escucha. ¿Han cambiado las cosas para el periodismo musical? ¿cómo?

Antes, los periodistas tenían mucho más acceso a los músicos. Eran lo que conectaba a una banda con su audiencia. Ahora un grupo puede usar las redes sociales para relacionarse directamente con sus seguidores, así que el acceso es más limitado. 

Muchas personas están escribiendo desde los blogs, lo que hace que sea más difícil vivir del periodismo musical. Además, gran parte de las cosas que se leen en redes sociales son superficiales y carecen de reflexión. Muchas veces uno abre una página y se encuentra con una copia de un comunicado de prensa, sin ninguna opinión o aporte adicional. Así que se ha vuelto un desafío. Los mejores escritores siguen siendo los que tienen profundidad y experiencia, y que además tienen opiniones y perspectivas que pueden influenciar cómo escuchamos y apreciamos la música.

¿Qué papel juega el periodismo musical en una escena musical en crecimiento como la de Colombia?

Están en un lugar que está por pasar por una etapa de cambio muy emocionante. Con suerte, los músicos crearán cosas que reflejen eso. Así que [los periodistas] pueden documentar los cambios, explorar el entorno artístico y apoyar a los mejores artistas para que sigan mejorando. Por último, pueden hacer que todo eso se conozca entre la escena musical, así como en una sociedad más amplia.

¿Qué consejo le darías a los periodistas musicales jóvenes e independientes?

Tienen que ser excelentes. Tienen que estar muy motivados y tener una buena ética laboral. Tienen que tener algo propio por decir. Si no son excelentes, sean versátiles; trabajen en radio, podcasts, blogs, televisión y otros medios.

Cuéntanos sobre el Oh Yeah Music Centre.

Oh Yeah es el espacio dedicado para la música en Belfast; es un recurso para los músicos y también para la industria. Nuestra misión es ‘abrirle las puertas a la música’. Combinamos el entusiasmo y el ingenio de la industria musical con un programa de valor social. Proporcionamos salas de ensayo a precios razonables, un espacio para tocar en vivo, exhibiciones, una cafetería, un estudio de grabación, una sala de composición, oficinas y aulas para talleres. Oh Yeah es un edificio ubicado en el Belfast Metropolitan College, con 120 estudiantes y 5 cursos acreditados.

Nuestros programas se enfocan en el desarrollo de talentos, la orientación a los jóvenes, la proyección comunitaria, las artes y la tercera edad, así como el turismo y la industria musical.

¿Qué papel juega la música en el cambio de una sociedad?

La música puede meter ideas nuevas a una conversación. En Irlanda del Norte, los músicos hablaban de cosas que los políticos a veces evitaban. Una buena canción puede ayudar a concretar esto. Un evento musical puede provocar una nueva opinión, o generar una comunidad alternativa. La música empodera. Se trata de poder expresarse. Los políticos y líderes civiles tienen que hacer el trabajo duro para cambiar la sociedad, pero la música puede aportar a una dinámica importante.

Colombia se encuentra en medio de un proceso de paz. Desde tu experiencia con Oh Yeah y con la transformación social, ¿cómo crees que la música pueda ayudar en el posible posconflicto del país?

Todos los que trabajamos en Oh Yeah creemos que la música tiene un poder de transformación. La música es uno de los grandes recursos de Irlanda del Norte, es un agente catalizador que cambia vidas en el mejor de los sentidos. Le da a los jóvenes un propósito y les permite apreciar su propio potencial. La usamos para llegar a los espacios más desfavorecidos; los marginados de la sociedad pueden descubrir una voz. También es importante para la gente mayor, que puede explorar los cambios en sus experiencias a través de la música e incluso encontrar tranquilidad en ella cuando se enfrentan a enfermedades como la demencia. Adicionalmente, la música es buena para la economía. Abre espacios para nuevos empleos y nuevas habilidades. También ayuda a cambiar la imagen de una ciudad o un país; puede enviar mensajes positivos que resulten en un turismo cultural y un nuevo acercamiento a lo que es el país. No puedo hablar de Colombia hasta que la vea con mis propios ojos, pero esta visión positiva ha sido mi experiencia en diferentes partes del mundo.